
Por: Julian Gómez Perez – Estudiante
Votar, desde que puedo hacerlo, ha sido un gran salto de conciencia, un gran esfuerzo por cuestionar icluso si ese voto vale, procurando conciencia y coherencia, y haciéndolo siempre confiando en la democracia. En sentido jocoso, cuando hablo de elecciones digo: nunca ha ganado alguien por quien voto, y esto porque la mayoría de las veces ha sido así. Tal vez porque, en medio de mi discernimiento, apoyo procesos con mi voto sin tanta estructura o simplemente falla la estructuraque tienen. Tampoco quiero sonar tan iluso como para creer que mis votos siempre han sido por personas libres de todo cuestionamiento, aunque quisiera que así fuera.
Estas elecciones en particular me obligaron a movilizarme para ejercer ese derecho, y me emociona. Me gusta saber que voto informado (procurando conciencia). Claro que mi voto está predispuesto por mis miradas y formas de entender a Colombia y al mundo, pero elijo desde mi derecho y responsabilidad de decir por alguien que me represente y nos represente.
Es siempre un choque con la realidad ver tanta publicidad, el día de las elecciones, cuando está prohibido (Ley 1475 de 2011 – Artículo 53. Auxiliares o guías de información electoral. Prohíbase la contratación de personas conocidas cómo auxiliares electorales, pregoneros, informadores, guía y demás denominaciones, el día del debate electoral). Esta prohibición está en la mayoría de los países democráticos del mundo: se limita la propaganda política el día de las elecciones; incluso en algunos países funciona varios días antes de las mismas.
Confirmo la necesidad de esta prohibición por varias razones. Primero, dudo mucho del impacto que pueda generar eso en el voto de las personas. ¿Cuántas personas votan por alguien porque le hayan entregado ese papel? Esa es una razón tal vez cuestionable, como muchas de las cosas que aquí digo, porque entonces surgiría el punto de vista de: si eso no sirve, deje que lo hagan. Pero me rehúso a resignarme, y por eso a las personas que más vi repartiendo publicidad les dije: “OJO QUE ESO ESTÁPROHIBIDO”. Muchos reaccionaban guardando silencio y ocultando la publicidad; otros se iban de inmediato, pero volvían a los minutos. Y las que me parecían más ilusas eran las personas que seguían como si nada (aunque en todos siempre había una reacción de ocultar la publicidad).
Los vi a menos de 200 metros del puesto de votación, incluso enfrente del punto de votación, en el atrio de la iglesia, en todas partes. Había niños y niñas, jóvenes y adultos, ediles, de todo, repartiendo publicidad. Y lo más confrontante: personas que conozco… hay de todo.
Y segundo porque nadie debería elegir a la carrera por quién votar; para eso se debería hacer un correcto ejercicio de discernimiento.
Además, detrás de todo esto hay una gran estructura, porque las personas que reparten son solo el iceberg de todo. Hay coordinadores, personas que reparten refrigerios, vehículos que movilizan a lagente, personas que supervisan y, en fin, todo un entramado: una estructura corrupta.
No creo que todas las luchas históricas de hombres y mujeres por tener derecho al voto (que desde 1830 ejercemos en Colombia), primero con limitaciones generales a toda la población, se reduzcan a lo que hoy vemos. “Hasta el año de 1853 tan sólo el 5 % de los hombres ejercía el derecho al voto, el otro 95 % no participaba del sufragio por razones culturales, económicas o de ciudadanía (Banco de la República 2015).” Teniendo en cuenta además que la esclavitud solo se abolió en 1853, productode la Constitución: “se abole la esclavitud en el territorio nacional y se declaran ciudadanos y conderecho al voto a todos los hombres nacidos en el territorio, que estuvieran casados y que contarancon la mayoría de edad (Banco de la República 2015).” Y tan solo hasta el año 1957 se logró el voto femenino: “en donde las mujeres, por primera vez en Colombia, obtienen derechos electorales (Banco de la República 2015).” Todo esto para que hoy se resuma en que la política termine en personas que no respetan una elección limpia (es un día para no repartir publicidad; ya hubo meses para eso). Si bien me da rabia y decepción, y justo eso me llevó a escribir esto, sigo confiando en los muchos que eligen conscientemente, consultando, escuchando propuestas y confrontando ideas.
Sigo amando el hecho de poder votar, de que el país se movilice.
Quisiera decir los candidatos de los que se repartió publicidad masivamente, pero creo que eso podría parcializar este comentario, y lo único que quiero es hacer catarsis y compartirla.




