Opinión | De las presidenciales a las locales

Por: Davier Montes – Profesional en Planeación y Desarrollo Social y líder social.

Según los datos de la Registraduría la suma de los siete puestos de votación del corregimiento, arrojó que De La Espriella obtuvo 20.137 votos, Cepeda obtuvo 12.813 votos, y 820 fueron los votos en blanco. En total, y sumando los votos nulos y votos no marcados, más de 34.000 personas votaron en los comicios del 21 de junio, una cifra que refleja un aumento de la participación en comparación con las elecciones presidenciales del año 2022, en donde fue un poco más de 24.000 votos.

Basta con leer los números para convencerse que el corregimiento de San Cristóbal – Medellín confirma su arraigo a una política conservadora, tradicionalmente llamada de derecha —aunque, como advierte el politólogo Francisco Gutiérrez Sanín, estas etiquetas no siempre coinciden con el eje ideológico europeo clásico—. Así mismo, basta con leer los datos para notar una tendencia a una política progresista, comúnmente reconocida como de izquierda. En consecuencia, el ambiente político se polariza, al igual que sucede en el territorio nacional.

Ahora bien, ¿Qué nos dicen estas cifras? Primero, no es sorpresa que en San Cristóbal Abelardo haya logrado la ventaja. Aspectos como: una campaña estructurada, líderes y representantes políticos movilizando votos, y una cultura históricamente conservadora, generan el escenario perfecto para consolidar una fuerza política que es imparable. En puestos de votación como I.E San Cristóbal y el P.B. Fernando Botero, en donde predomina la población adulta y adulta mayor, la ventaja de ADLE por sobre Cepeda fue abismal, un promedio de 40% a 60 % de diferencia.

Como segundo, sí es una sorpresa la tendencia creciente el apoyo al progresismo, sobre todo en la población joven. En puestos de votación donde predominan los jóvenes y jóvenes adultos como la I.E. Lusitania, I.E. Loma Hermosa, y la Nepomuceno la diferencia de votos se mantuvo entre un 10% y un 15%, es decir, las diferencias no son tan marcadas. Caso contrario, en el puesto de votación de la I.E. San Cristóbal en donde predominan votantes de avanzada edad. Aun así, en las últimas mesas de este puesto (31 – 36) Cepeda aventaja considerablemente. Este fenómeno se repite, en general, en cada uno de los puestos de votación: entre menos edad, más apoyo a Iván.

Analizar los resultados nos ayuda a visualizar el escenario de la siguiente jornada electoral a darse en octubre del año 2027, en donde se elegirán gobernadores, diputados, alcaldes, concejales y ediles (Junta Administradora Local – JAL –). Estos últimos, son de gran importancia para San Cristóbal. Aquí enlisto algunas reflexiones que surgen de la actual coyuntura:

1.     Es evidente que veremos a candidatos locales aprovechando el auge de esta tendencia de derecha populista (Andrés Mejía Vergnaud y la politóloga Juanita León hacen distinción con una derecha tradicional – Uribismo –), con el objetivo de atraer votantes que se alinearon al discurso político centrado en el desprecio a la izquierda, y a todo lo que representa el gobierno de Petro. El desafío de estos aspirantes, es que deben “pelearse” la simpatía de este segmento (que, si bien es mucho, es limitado) de votantes, ya que, para el caso de la actual JAL, los ediles son respaldados por partidos de derecha. ¿Se repetirá este resultado?

2.     Sería sorpresa que el progresismo sacara listas para la JAL. Lista que estaría destinadas a recoger el apoyo de los más de 12.000 votos que San Cristóbal ofreció a Iván. De hecho, hoy día, ningún edil se considera de oposición al gobierno de la alcaldía, o se declara de izquierda. Es decir, la mayoría de voto joven, no se ve reflejado, identificado, y representado en la actual Junta Administradora Local. Esta brecha de representación es, probablemente, una de las razones por las cuales los votos a la JAL no suelen ser equiparables respecto a otras candidaturas: quien no se ve en las listas, simplemente no vota.

3.     Nos veremos inundados de un número de campañas como líderes haya, un número que aumentará en la medida que avanzan los meses. Diversas propagandas inundarán nuestras redes sociales, postes, y ventanas haciendo un gran esfuerzo para lograr convencernos. Si algo nos enseñaron las presidenciales es que el voto suele ser más emocional que racional —algo que estudiosos del comportamiento electoral como Philip Converse (“La Naturaleza de los Sistemas de Creencias en las Masas”, 1964) y Drew Westen (“El Cerebro Político en los Procesos Electorales”, 2007) han documentado ampliamente—, el voto también se da, más desde la identificación que de convicción, y finalmente, más desde el descarte que desde la misma elección (paradójicamente). La pregunta que queda, entonces, es si los votantes jóvenes de San Cristóbal romperán ese patrón en 2027.

Se vienen las elecciones locales, y ahora el destino de los mas de 200 mil habitantes de San Cristóbal estará en nuestras manos; es por esto, que mi humilde invitación es a leer muy bien a las personas que le pedirán su voto, evalúelos según su capacidad de liderazgo, tenacidad y humanidad, pues serán claves para una gestión honorable. Por otro lado, tómese la política de manera seria, no solo como un impulso emocional, o un ejercicio electoral cada vez en cuanto, sino como un asunto que, queramos o no, impacta continuamente nuestras vidas, nuestro territorio.

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