
En una operación estratégica contra el crimen organizado, las autoridades desmantelaron una “oficina” de sicariato que operaba en Medellín y que, al parecer, combinaba la coordinación de homicidios selectivos con rituales de brujería.
El procedimiento se llevó a cabo mediante diligencia de allanamiento y registro, que permitió la captura en flagrancia de nueve personas y la incautación de armamento, munición y equipos tecnológicos utilizados para actividades delictivas. En inmueble era utilizado, presuntamente, como centro de coordinación de asesinatos por encargo.
Las autoridades hallaron ocho armas de fuego, entre ellas una tipo Uzi, una pistola y seis revólveres, así como 77 cartuchos de diferentes calibres, 29 teléfonos celulares, tres computadores y dos tabletas electrónicas.
En una de las habitaciones fue encontrado un altar con velas, elementos rituales y una imagen de la Santa Muerte, que, según las investigaciones, habría sido utilizada para prácticas asociadas a la actividad criminal de la estructura buscaban una especie de blindaje contra la acción de la justicia.
De acuerdo con las labores investigativas, desde este inmueble se coordinaban órdenes para la ejecución de homicidios selectivos dirigidos contra ciudadanos nacionales y extranjeros, vinculados a disputas por narcotráfico y cobro de deudas criminales.
Información suministrada por fuentes humanas permitió establecer que la organización estaría relacionada con asesinatos de personas de nacionalidad mexicana, albanesa y canadiense ocurridos en los últimos meses en el área metropolitana, lo que evidenciaría su alcance transnacional y su conexión con economías ilegales.
Las nueve personas capturadas fueron puestas a disposición de la Fiscalía General de la Nación por el delito de fabricación, tráfico, porte o tenencia de armas de fuego, accesorios, partes o municiones.